Reseña sobre artículo
Vivienda popular urbana y vida cotidiana
De ONTIVEROS, TERESA
Descripción de Objetivo del trabajo y alcances conceptuales principales
Este trabajo tiene como objetivo comprender la dinámica de uso del espacio doméstico en los “territorios populares contemporáneos”
Profundiza el sentido de la vivienda (tanto arquitectónico como antropológico) como albergue. Incorporando la idea de que cada uso de una técnica tradicional o popular de construcción y mejoramiento de las viviendas van dándole forma a un espacio, el cual recoge en su acabado, fragmentos de la vida social.
Intenta rescatar los aspectos culturales y simbólicos del hábitat popular urbano retomando el concepto de casa no como espacio físico acotado sino como una elaboración cultural o, lo que es lo mismo, una cualificación concreta del espacio (García, 1976: 73)
Metodología utilizada
Se utilizó para recoger información una estrategia cualitativa a través de la aplicación de: estudios de casos e historias de vida[1] y de las viviendas en un total de 12 familias (seis familias del barrio Marín, San Agustín del Sur y seis familias del barrio Santa Cruz, Las Adjuntas, en el Area Metropolitana de Caracas).
A partir de esta información se realizó un acercamiento a la lógica del uso del espacio (entendiendo por ésta la relación casa-área-función) y de las tramas de relaciones que se produce tanto en el interior de la vivienda como en el barrio.
Resultados:
Aspectos de la forma y construcción de la vivienda popular urbana:
1) La modalidad constructiva preponderante en los casos de estudio es la autoproducción. Esta observada desde el rancho más precario a la vivienda “confortable”. Es la familia quien ha logrado a través del tiempo y del espacio, la conformación de la vivienda, jugando un papel determinante sus habitantes en la organización del espacio construido
2) “Culturalmente, las familias han asumido la construcción de su casa sin la ayuda de proyectos ni apoyo de los expertos. La casa- obra (...) construcción permanente en la cual se desarrolla la vida familiar, presenta muchas dificultades y limitaciones; sin embargo, estas construcciones van a responder a un conjunto de necesidades y de prioridades sentidas por las familias. Las mejoras de las viviendas comienzan por responder a las necesidades fundamentales; una vez realizadas, ellas van a inducir en los habitantes una percepción de nuevas necesidades, que en su momento van a dar lugar a un proceso de aspiraciones crecientes, y después cada nueva mejora de la morada será privilegiada” (Rosas & Guerrero, 1996:58). (…) Destaquemos cómo las familias del barrio tienen una tendencia a rechazar el apartamento, entre las razones que sustentan tal apreciación econtramos: 1) La posibilidad de construir la casa en el tiempo y en el espacio, sus cambios, ampliaciones, remodelaciones, el poder construir "al gusto" del habitante; 2) La idea del apartamento como un espacio cerrado, no hay contacto con la calle, la cuadra. La casa en el barrio permite la vida en comunidad. La gente se siente "prisionera" en los apartamentos; 3) La necesidad de estar en contacto con la tierra, con la raíz. Como valor colectivo, encontramos la siguiente afirmación: Los habitantes consideran que el apartamento no termina siendo del dueño, ya que "…el techo de uno es el piso del otro, el piso de uno es el techo del otro, las paredes de uno son también del otro"; 4) La casa puede permitir la construcción de áreas significativas en la vivienda popular urbana: el patio (por muy minúsculo que sea), la platabanda, etc.; 5) La posibilidad de cría de animales para el consumo familiar y para la venta, difícil de llevar a cabo en el apartamento.
3) La valoración de la casa, por parte de las familias entrevistadas, como el fruto materializado de las historias de familia, hace tangible la herencia del construir; es decir, la casa representa el saber hacer, saber decir de los sectores populares. Esta herencia del construir se logra por la vía de la transmisión familiar, a partir del hacer casa a través del tiempo (los hijos que colaboran en la construcción de la vivienda, tendrán como proyecto de vida la construcción de su casa) y de la transmisión colectiva, ya que el arte de construir la casa, se convierte en un acto social: la red de relaciones que se entreteje al hacer casas.
4) La vivienda creada, construida, se concreta así en la objetivación del poderío existencial, de la capacidad de hacer, más allá de las implicaciones socioeconómicas que ello conlleva. El sentirse “dueño de”, decir “mi casa”, es el mostrar el crecimiento familiar, la posibilidad del hacer. Así, la casa creada por la familia en colectivo, viene a compensar el malestar, las privaciones
5) En cuanto a la apropiación simbólica, es importante destacar cómo la vivienda es la resultante, el legado del esfuerzo, proyectos cumplidos, realizados en beneficio de la descendencia. La idea de patrimonio cultural juega un papel importante en el hacer casa. La vivienda como patrimonio tiene una fuerte carga simbólica, tiene un valor más allá de su precio, es el precio del hacer, del sacrificio, es la conquista de la seguridad, de la transmisión del esfuerzo a los hijos
[1] El abordaje de las historias de vida o método sociobiográfico consiste en el uso de relatos autobiográficos hechos por los actores (Bertaux, 1985; Vacallaro, 1985). Estas historias vitales pueden ser más o menos estructuradas y es conveniente que se focalicen en temas específicos. Tienen la característica de que permiten integrar el encadenamiento temporal y la definición de la situación por los entrevistados (Gallart, M.A; Moreno, M; Cerruti.M. “Los trabajadores por cuenta propia del gran Buenos Aires: sus estrategias educativas y ocupacionales”. CENEP. Buenos Aires.1991
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