miércoles, 11 de noviembre de 2009

Reseña sobre artículo

Las villas de la ciudad. Mercado e informalidad urbana

De CRAVINO, MARÍA CRISTINA

Cravino, C. (2006); Las villas de la ciudad. Mercado e informalidad urbana. Universidad Nacional de General Sarmiento. Los Polvorines.


Descripción de Objetivo del trabajo y alcances conceptuales principales

 

Analizar el mercado inmobiliario en el espacio barrial de las villas, un marco de urbanizaciones informales surgidas de ocupaciones de hecho o acciones colectivas en donde comenzó a producirse durante los últimos años un proceso de mercantilización de las formas de acceso a la ciudad.

Las preguntas que guían la investigación giran en torno a las reglas y lógicas de funcionamiento de este fenómeno, los actores que intervenían, los inmuebles y sus características, los tipos de transacciones, las preferencias de sus habitantes, las redes sociales presentes en el barrio, las distintas concepciones de propiedad que van tomando forma.

 

Metodología utilizada

 

Se utilizó una aproximación metodológica mixta que integra estrategias cuantitativas y cualitativas con el fin de responder las preguntas de investigación planteadas.

 

  • Por un lado se utilizó información cuantitativa secundaria para caracterizar de manera general el fenómeno: datos del censo nacional población, hogares y vivienda del 2001. Y además se realizó una encuesta que se aplicó en las 3 urbanizaciones (Villa 1-11-14 Bajo Flores, Villa 21-24 de Barracas, Villa 31 de Retiro) con la finalidad de tener una mirada descriptiva del fenómeno en términos cuantitativos y poder realizar comparaciones. Se realizaron en total: 168 encuestas.
  • Y para obtener una mirada en profundidad de los procesos se recurrió a técnicas cualitativas tales como entrevistas en profundidad, trayectorias de vida y observación participante.

 

Resultados:

 

Del capítulo 3

 

Inmuebles, mercado y transacciones en el espacio barrial

 

Vale considerar que aproximadamente la mitad de los habitantes de las villas son migrantes de países limítrofes (variando de barrio en barrio). Como corresponde a los procesos de migración, estos se despliegan por medio de redes sociales.

Esta aclaración es relevante porque buena parte de la movilidad residencial, de acuerdo a lo que comprueba el trabajo de campo (encuestas y entrevistas) responde a la llegada de los migrantes, a veces regresos y vueltas al barrio.

 

Funcionamiento y actores del mercado inmobiliario informal

 

Se desenvuelve en este  medio particular de manera muy diferente al mercado formal. Este último que surge y se desarrolla por medio de las formas mercantilizadas, mientras que el mercado inmobiliario en las villas surge y se desarrolla en el marco de formas que surgieron como no mercantilizadas (por lógica del consumo, no del intercambio) no logra desincrustarse totalmente de estas relaciones.

 

Cómo se compra una casa

 

Los compradores y vendedores se contactan cara a cara por medio de información que circula en el barrio entre los vecinos.

 

Solo unos pocos llegan al barrio sin contactos y preguntan a quienes viven allí como conseguir una casa. Esta forma se asemeja mucho al mercado formal, es decir que hay muchas más mediaciones.

 

Las relaciones económicas del mercado inmobiliario informal se insertan sobre redes de relaciones previas. Es casi una condición para acceder a una casa o un cuarto.

 

Desde el punto de vista de la subjetividad de los sujetos compradores podemos hacer dos afirmaciones; por  un lado se consideran propietarios aunque no tengan los papeles legales que así lo atribuyan. Esto muestra por otro lado que “pagar” legitima y así legaliza.

 

La indiferencia estatal ante este mercado informal legitima de hecho estas prácticas pero también abre la posibilidad de una sanción futura, por lo que es una institucionalidad de mercado inmediatista, porque se mueve en la incertidumbre de que el Estado cambie radicalmente las reglas del juego del campo.

 

La presencia de un marco de confianza es necesario: un 37% de las transacciones se realizó en cuotas (mientras un 62,2% al contado). El procedimiento de pagos se realiza de palabra.

El marco de seguridad está vinculado a la pertenencia a alguna de las redes.

 

Recursos utilizados para la compra

 

El 83,8% utilizó ahorros y un 13,5% préstamos de algún pariente, amigo y un 2,7 con otros recursos. Aparecieron los relatos de cómo los hogares sacrificaban gastos en pos de ahorrar dinero para comprar una casa cuando eran inquilinos o para realizar mejoras o para comprar una vivienda en mejores condiciones.


La vivienda siempre está en construcción

 

Estas son viviendas en proceso. Esto nos lleva a afirmar que en la mente de los entrevistados se piensa en la vivienda en proceso (lo mismo que la propiedad en proceso).

 

Prioridades al momento de elegir una vivienda y el barrio


Las decisiones respecto de dónde vivir son las que se toman más concientemente y se discuten o meditan por las implicancias a mediano y largo plazo que tienen.

En muchos casos los desplazamientos son movidos por la lógica de la necesidad o acceder a una vivienda en mejores condiciones si es que los recursos lo permiten. Las externalidades están presentes en las decisiones, tanto de las villas como las del entorno de estos barrios, no obstante “dudamos” de la utilización del término especulación para estas prácticas.

 

La movilidad residencial entre los pobres, al dar acceso a la posibilidad de entrar o salir en economías de solidaridad territorializadas, es una decisión bastante crítica en las estrategias inter-temporales de las familias pobres.

 

Las familias que deciden mudarse de barrio saben que dejan también con la vivienda la red o las redes en las que están insertos y que deben  pagar “costo de aprendizaje” de las nuevas relaciones tácitas y quizás esto pueda explicar la importante movilidad intra favela, situación que encontramos en esta investigación.

 

La casa es el principal objeto de inversión de las familias de estas urbanizaciones. Sin embargo hay condiciones diferenciales de calidad de vida por la presencia o no de servicios de los equipamientos públicos urbanos, que también incide en la decisión locacional.

 

Contra una idea de espontaneismo que aparece mucha veces en la afirmación de actores estatales o políticos respecto de los motivos, por los cuales los sujetos se trasladan a estos barrios, los encuestados respondieron en un 70,3% que tuvieron en cuenta la localización de la vivienda en la ciudad (un 1,4% no supo responder). Esto indica que aun cuando su diagrama de opciones es muy limitado los sujetos tienen consciencia  que en su elección pesa la localización de la vivienda respecto del acceso al trabajo, la escuela, el hospital o a las redes de ayuda estatales y las redes de colectividades o familiares.

 

Del capítulo 4

 

Valor de uso versus valor de cambio

 

Los procesos de autoconstrucción de la viviendas de las urbanizaciones informales expresan la producción de un bien de uso: una vivienda para que habite la unidad doméstica.

La vivienda no es solamente un lugar de albergue, sino que además de connotar status al grupo y permitir el uso de las externalidades del lugar donde se vive (en muchos casos también un lugar de trabajo) es en si misma una forma de ahorro. Esta puede ser vendida en momentos de necesidad o urgencia. Por lo tanto, si bien la motivación central es constituirse en valor de uso, está presente su condición de valor de cambio.

 

La autoconstrucción es el recurso que encontraron los habitantes de las urbanizaciones informales y que hasta en muchos casos es mejor que la que ofrece el Estado y además éste se mostró ineficiente para paliar el déficit habitacional.

 

Depende de las condiciones históricas que un bien de uso adquiera valor de cambio.

Cravino considera que es erróneo considerarlo capital porque surgen como una inversión para producción de un bien con valor de uso. Lo que encontramos, dice Cravino en las urbanizaciones informales son “productos autogestionados por sus usuarios, los que potencialmente (pero no necesariamente) pueden ser convertidos en mercancías”.

 

El rol de la vivienda como valor de cambio se asocia necesariamente a la forma de propiedad de ese bien, o su sustituto, la tenencia de hecho. Pradilla (1982) alertaba sobre la necesidad de estudiar la “ideología del autoconstructor” que es ante todo individual y depende de obtener la propiedad para no perder lo realizado (y capitalizar su trabajo) y este proceso de regularización no se obtiene individualmente sino colectivamente, con los otros vecinos de su barrio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario